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jueves, 20 de octubre de 2011

Por las "buenas" o por las malas.

Zoraya, de 13 años, despertó en un cuarto oscuro, pero se tranquilizó al ver el rostro de su papá sentado en la cama al lado de ella; la tranquilidad le duró poco porque él comenzó a abrazarla de una manera rara. Trato de defenderse y de huir, pero mitad la fuerza física y otro tanto las amenazas de matarla a ella y a su mamá, la hicieron permanecer ahí.

 
Así fue como él empezó a abusar de sus hijas. Su excusa: la separación de su mujer. ¡Ni modo, si ya no puedo ser su papá ahora voy a ser su amante! Les dijo a las pequeñas, porque primero era solo Zoraya, pero después no fue suficiente y siguió con Xóchitl, de 8 años. Todos los fines de semana y muchas tardes era la misma rutina: salir de casa de mamá con él, ir a ver como iba el negocio y de ahí a algún motel donde hacia con ellas toda clase de cochinadas.
 
Zoraya tenía miedo, vivía sin hambre, sin sueño, sin ganas de estudiar, sin ganas de jugar, sin ganas de salir, sin ganas de vivir y no podía ser de otra manera, toda la culpa era de ella. Su papá a ella le compró el Iphone, le daba dinero, le compraba la ropa y los zapatos que le gustaban, pero con una sola condición, no decir nada de lo que estaba pasando. Él había dicho: -mira hijita, es bien fácil, hacemos esto por las buenas o por las malas, te portas bien y traes a tu hermanita con nosotros, hacen y se dejan hacer todo lo que a los hombres nos gusta o meto a su mamá a la cárcel y a ustedes les pego un balazo ¡Así de fácil! Así que mejor pórtense bien con papito, que al fin tengo más dinero que su mamá y les puedo dar todo lo que quieran.
 
Por eso Zoraya y Xóchitl se quedaron calladas. Tenían miedo de lo que les pudiera pasar a ellas y a su mamá, quien afortunadamente notó un cambio en sus hijas y a fuerza de paciencia y perseverancia logró que Xóchitl, con el llanto en los ojos, le dijera lo que les venía sucediendo con su papá.

http://www.aguasdigital.com/alerta/leer.php?idnota=31251

martes, 11 de octubre de 2011

Los hombres no lloran.

-¿Cómo lo voy a violar si es hombre? Y es más hombre que tú. Ya lo he enseñado a ser macho, a complacer a una mujer. Tú tienes la culpa de que esto sea así, siempre estás trabajando y cuando no te vas con los amigotes, sales con los niños a andar en bicicleta. Yo soy mujer, tengo necesidades…
David tiene miedo. En su cabecita, él provoca el problema entre sus padres, al contarle a su papá lo que sucede con mamá cuando él se va a trabajar.
Ya no quiere que su mamá lo acaricie, que lo toque, que lo obligue a hacer tantas cosas tan asquerosas. Pero él es chiquito y su mamá le pega con un machete si no obedece.
David tiene vergüenza, culpa, rabia y miedo… Él piensa: si eso hace mi mamá que debe cuidarme y protegerme, qué me va a pasar si ella se va a la cárcel. Ya no voy a confiar en nadie, nadie se me va a acercar nunca. Yo tengo que cuidarme solito, al fin dice mi mamá que ya soy un hombre.

Pero bueno, piensa David, ya no importa, ya soy grande y me puedo defender, puedo pelear y si no salgo de la casa nada malo me puede pasar, además no debo llorar, yo soy hombre y los hombres no lloramos.
Todas estas cosas y muchas más pasan por la cabecita de David mientras se llevan a su mamá al reclusorio.
 

martes, 2 de agosto de 2011

Carmen ...

Carmen vio la noticia en el periódico local, de pronto sintió como una punzada en su estomago, tenia ganas de vomitar, se salir corriendo, de no leer mas, pero aun así termino de leer, escondió el diario entre sus libros y salió de casa.
Necesitaba tiempo para pensar, una serie de recuerdos se agolparon en su cabeza, todo regresaba de nuevo pero ahora era diferente, ya no era una pequeña de secundaria ni tenia que pasar diariamente por esa calle sin embargo se sentía de nuevo vulnerable, con frio a pesar del sol que le calentaba su cuerpo, desprotegida.

Se sentó en la banca del parque y releyó la nota, lo habían detenido al infeliz, finalmente alguien había logrado parar sus abusos, sabia que no era la única que habían sido muchas las compañeras que el había abusado, ”el chuy” solía tomar fotos y una vez la mando sin calzones a casa, solo porque le habían gustado. Pero ahora era diferente, ella siempre se callo, le tenia amenazada con hacerle pagar caro si decía algo, sabia que a alguna le habría inyectado para que se dejara hacer y por mas que muchas habían tratado de decir lo que ocurría, nadie le había hecho nada …. Hasta hoy.

En su mente tenia muchas preguntas ¿Por qué el ejercito?, ¿ porque la policía nunca había hecho caso? Dicen que encontraron las mochilas, los videos, hasta las fotos y aun así ¿no saben si abusaba de nosotras? ¿Y si encontraban las fotos que le tomo a ella?, su angustia crecía al pensar que alguien mas viera por lo que había pasado, llevaba años tratando de olvidar, diciéndose que solo había sido una pesadilla y que había terminado.
Fue entonces que tomo la decisión; aun no sabía como, pero si era necesario ir y denunciar lo haría, todo con tal de que ese monstruo no volviera a la calle a lastimar a alguien más…

http://rotativo.com.mx/sanjuanrio/catea-ejercito-negocio-de-refrigeracion-en-queretaro/9593/html/

miércoles, 8 de junio de 2011

La consentida.

Quieres el celular con cámara ¿no? Entonces quédate calladita, por que de todos modos nadie le va a creer a una escuincla tan fea como tú y además piensa en la madriza que te va a poner tu mamá cuando si se entera que me andas seduciendo. Eso era lo que decía su papá mientras se vestía con prisa para irse a trabajar.

"Ale" una niña de 2do grado de secundaria y apenas 14 años comenzó a levantarse de la cama tratando de contener el llanto, ¡como odiaba a su padre cuando se colaba a su cuarto y empezaba a tocarla, como le provocaba asco su aliento mientras le decía “que rica estas hijita” “por eso eres mi consentida” “ándale pendeja, aprende a ser mujer y muévete”.
Pero no había tiempo para llorar estaba por llegar su abuela a ayudarle a cuidar a sus hermanos y no le gustaba encontrarla acostada “Últimamente estas muy rara hijita” solía decirle su abuela mientras calentaba la comida para ella y sus hermanos “¿Pues que te pasa?”
Ya no sabia que contestar, no se puede tener dolor de cabeza cada día, ni estar preocupada por las tareas al grado de no querer comer,  así que contestaba :  Nada, nada abue, son ideas tuyas… que me va a pasar a mi.  Se levantaba de la mesa y se refugiaba en su cuarto pensando como salir de esa pesadilla,  nadie le creería decía su papá, ella era una niña y a las niñas nadie las escucha,  ¿y si se  largaba de la casa?  ¿A donde iría?  Los días pasaban y nada cambiaba en casa tendría que esperar a ser mayor.
Pero para alguien observador como la abuela,   conocedora de los suyos, las cosas no estaban  claras,   anidaba en su corazón temor por sus nietos, sobretodo por  Ale, que estaba tan cambiada,  tan triste los últimos tiempos.
Armándose de paciencia espero el momento oportuno para hablar a solas con ella,  hablo y hablo,  pregunto y pregunto hasta que  aquel dique de temor  de la pequeña se derrumbo y  entre lagrimas y miedo de que no le creyera su abuela, le conto lo que ocurría.
Nada importaron entonces las amenazas del padre,  simplemente no podía callar mas el abuso al que era sometida, mientras su madre era quien tenia que salir a trabajar y ella se quedaba con  su papa en casa,  Ale le conto todo, primero a su abuela y después  en la delegación donde su abuela la llevo para levantar el acta.

Ver nota aqui.