Mostrando entradas con la etiqueta Mexico. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mexico. Mostrar todas las entradas

martes, 6 de diciembre de 2011

Solito

-Somos muchos hermanos y mi mamá no nos puede cuidar a todos, por eso a mi me mando con mi Tía Rosa, yo le ayudo con la casa y los mandados y ella a cambio me da de comer, pero no se que paso, un día mi Tia me hizo cosas muy feas y me dijo que me tenia que aguantar que de todos modos mi mamá no me puede cuidar.

Después vino el, todo y todo fue peor, si, me da dinero pero yo no quiero dinero, yo quiero que no me toque, que no me desnude, que no me lastime, con el pretexto de que vive solo y no tiene estufa viene todos los días a casa de mi Tia y siempre pasa lo mismo, trato de salirme pero no tengo permiso, me encierro pero siempre logra entrar al cuarto, además mi tia grita “Mario, que estas sordo! Abre esa puerta y ve a ayudar a Juan a acarrear el desperdicio que para eso te paga y de todos modos con lo que me traes de dinero no alcanza para nada.

No puedo ir con mi mamá por que dice que no me puede atender, que ya estoy grande, que siga con mi Tia Rosa, ella también me hace cosas feas, me dice que para eso soy hombre, pero a mi no me gusta, me da vergüenza, me da pena, me da miedo y si lloro me va mal. ¡Nadie me quiere!

Esta es la declaración de Mario de 9 años.

http://www.oem.com.mx/diariodexalapa/notas/n2336626.htm

martes, 11 de octubre de 2011

Los hombres no lloran.

-¿Cómo lo voy a violar si es hombre? Y es más hombre que tú. Ya lo he enseñado a ser macho, a complacer a una mujer. Tú tienes la culpa de que esto sea así, siempre estás trabajando y cuando no te vas con los amigotes, sales con los niños a andar en bicicleta. Yo soy mujer, tengo necesidades…
David tiene miedo. En su cabecita, él provoca el problema entre sus padres, al contarle a su papá lo que sucede con mamá cuando él se va a trabajar.
Ya no quiere que su mamá lo acaricie, que lo toque, que lo obligue a hacer tantas cosas tan asquerosas. Pero él es chiquito y su mamá le pega con un machete si no obedece.
David tiene vergüenza, culpa, rabia y miedo… Él piensa: si eso hace mi mamá que debe cuidarme y protegerme, qué me va a pasar si ella se va a la cárcel. Ya no voy a confiar en nadie, nadie se me va a acercar nunca. Yo tengo que cuidarme solito, al fin dice mi mamá que ya soy un hombre.

Pero bueno, piensa David, ya no importa, ya soy grande y me puedo defender, puedo pelear y si no salgo de la casa nada malo me puede pasar, además no debo llorar, yo soy hombre y los hombres no lloramos.
Todas estas cosas y muchas más pasan por la cabecita de David mientras se llevan a su mamá al reclusorio.
 

martes, 27 de septiembre de 2011

Confidencias entre niñas de 11 años.


¿Te puedo platicar algo? ¡Pero es un secreto y no puedes decírselo a nadie!

Ya se viene el puente del 16 de Septiembre y no quiero ir al rancho de mi tio Alfredo por que me hace cosas que no me gustan, por las mañanas muy temprano o por las noches cuando mi mamá están dormida, siempre se mete a mi cuarto y me empieza a tocar. Cuando nos bañamos en el rio con dice que va a nadar con nosotros y por abajo del agua siempre me esta tocando.

Todas las vacaciones vamos para alla por que mi mamá lo quiere mucho, dice que ha sido muy bueno, que siempre manda los boletos del camión para que vayamos a visitarlos. En semana santa pide que mi mamá y yo nos adelantemos y mi papá nos alcanze alla en el Viernes Santo, esas veces son las peores, por que mi mamá se va a platicar con mi abuelita y ayudarla con la casa o al mercado y siempre me dejan a solas con el.
¿Por qué no le dices a tu mamá?

Por que tengo mucho miedo,  mi mamá es muy enojona, si le digo eso lo va a golpear y el trae pistola, la mata o la meten a la cárcel  ¿Que voy a hacer yo con mi hermanito? El papá de mi hermano no es mi papá, el es muy bueno conmigo, pero si le pasa algo a mi mamá y me mandan con mi papá… ¡Yo no quiero, a el lo dejamos por que nos pegaba muy fuerte a mi mamá y a mi!

¿Y si le decimos a mi mamá que tu me invitaste a otro lado para el puente? No, no va a funcionar, ella siempre quiere que vayamos a ver a mi abuelita Meche.

Ni modo, no puedo hacer nada, me voy a llevar a Durango muchos shorts y mi chamarra grande para que no me pueda tocar. Voy a tener mucho calor, pero no me importa, prefiero deshidratarme a sentir sus manos asquerosas y su olor a cerveza…

En esta ocasión no hay link de ningún periódico por que este monstruo anda suelto, esta conversación llego al mail de “Secretos que duelen” y lo envió la amiguita de la niña abusada por que no sabe que hacer.

martes, 23 de agosto de 2011

Zumba


Hace meses que Daniela de 8 añitos le decía a su mamá que ya no quería ir a las clases de zumba, que no le gustaban, que prefería quedarse en casa con ella.

Más de una vez su mamá estuvo tentada a no mandarla mas, pero la respuesta de su padrastro era siempre la misma “Ella necesita ejercitarse, le hace bien la disciplina, además esta segura conmigo por que yo doy la clase y no nos cuesta. ¿Qué mas quieres?”

Asi que Daniela tuvo que seguir asistiendo todas las tardes de 5 a 6 la clase de Zumba y soportar que al final de cada clase el le dijera que era la mejor y que iba a recibir su “clase especial”

Con el short en los tobillos y la blusa alzada hasta la cabeza mientras lloraba bajito se veía obligada a contar hasta 60 mientras el abusaba de ella, otras veces la filmaba con el celular, unas mas la obligaba a hacerle sexo oral.
Si le dices a tu mamá no te va a creer y además yo voy a destruir todos tus juguetes y cuando estes dormida te voy a matar y luego a tu mamá.

Y por esto Dany se aguanto, sintiéndose culpable, sucia, menospreciada, llorando en las noches y esperando con pánico y resignacion la hora del zumba. 

Asi transcurrieron 5 meses, todos los días con ese hueco en el estomago, esas pesadillas,  sentada solita en el patio de la escuela, con calificaciones malas y en los ojitos una inmensa tristeza que nadie noto hasta que por buena fortuna su mamá encontro los videos.

La nota aqui: 

lunes, 8 de agosto de 2011

¡Se aguantan!


Roberto y Andrea de 9 años miran a través de la reja como los demás niños de la cuadra juegan futbol, pero saben perfectamente bien que ellos no pueden salir. Mientras no están sus tíos  tienen que cuidar a Fernanda y a Gabriel de 6 y 3 años respectivamente, pero eso no les molesta, estar solos en la casa es un alivio
.
La pesadilla empieza cuando por la tarde llega su tío Raúl a quien le gusta acariciarlos y hacer que se toquen entre ellos. Roberto y Andrea después de mucho aguantar, le dijeron a su tía Carmen que el los tocaba muy muy feo y también a los chiquitos, la respuesta de ella fue. “Se aguantan, aquí las cosas así son, es para que vayan aprendiendo como es la vida”

Roberto y Andrea han sido valientes, han tratado de defender a sus hermanitos aun a costa de golpes y de quedarse sin comer como castigo, pero el siempre gana, el siempre es mas fuerte y al final, a veces unos y a veces otros son llevados a aquel cuarto donde todos saben lo que pasa. 

Carmen les ha dicho muchas veces que cuidado con desobedecer a Tío Raul por que los mata, que ella no tiene necesidad de cuidar escuincles latosos, que den gracias a Dios que tienen techo y un plato de frijoles por su buena voluntad y Roberto y Andrea se sienten aun peor, por que además de sucios, culpables, malos, e insignificantes se sienten malagradecidos. Fernandita no dice nada, nunca dice nada, solo llora por cualquier cosa, cuando estaba su mamá ella jugaba y corria por toda la casa, era como un cascabel, pero ahora ya no sonríe pasa la mayor parte del tiempo viendo por la ventana que da a la calle con la mirada perdida.

El que menos entiende que pasa es Gabriel, pero cuando su tío lo jala para llevarlo al cuarto llora mucho aun desde antes de entrar, sale y le dice a su Tía “me duele” pero ella siempre pone a Andrea a cuidarlo.

Y así, desde que su mamá se fue han pasado 5 meses, ella prometió regresar cuando tuviera un departamento en toda forma, pero en ese tiempo su Tía se los llevo a vivir a otra parte y no saben como es que su mamá los va a encontrar.


lunes, 25 de julio de 2011

Vannesa

--Te dije que no anduvieras de cabrona, pero ah como eres terca y además haces tu pinche escandalito, ya deja de hacer dramas y vente para la casa.

Esas son las palabras de Rosa, mamá de Vannesa cuando le pide que regrese  por que la gente la ve feo en la calle.

Vannessa no quiere regresar a su casa, ya no quiere tener miedo, no quiere sentir el aliento de su padrastro tomandola por sorpresa en las madrugadas ó cuando su mamá no esta en casa, Vannesa ya no quiere que le digan mentirosa, no quiere que sus tias le digan que es una cualquiera, ya no quiere que Santos se burle de ella.

Ella es una sobreviviente, conoce demasiado bien para sus  el miedo,  el sentirse sucia, el creer que es culpable por andar en por la casa “sin pudor”, “provocando” a, las noches de insomnio sintiéndose enferma y asustada y también conoce de humillaciones, sabe de sentirse sola, que todo su mundo le de la espalda.
Su mamá tomo una decisión y fue a favor de su violador, su pareja sentimental, jura que el no fue, aunque tampoco se explica por que la abandono.

Vannesa  vive en una casa hogar donde le tendieron la mano, pero Vannesa tiene una gran responsabilidad, tiene un hijo producto de la violación de su padrastro, un bebe de meses que dio a luz en baño de su antigua casa, Vannesa ya vive sola, ya es madre y solo tiene  quince años.


lunes, 11 de julio de 2011

La graduacion de sexto año.


-¡El resumen esta  mal hecho! Quiero que te quedes a la salida para que tú y yo revisemos tu desempeño.

Gaby tiembla con esas palabras, el estomago se le revuelve y a pesar del calor de Los Cabos empieza a temblar por que ella sabe que no van a revisar sus trabajos, que no  “Profe” no le va a explicar las fracciones que tanto se le dificultan. Se le llenan los ojitos de lagrimas por que ya sabe que va a suceder.

Como no va a saberlo si todo empezó desde 5to. primero le ayudaba con los trabajos, un día mientras revisaban unas fracciones el metió la mano por debajo de su falda, ella brinco pero el la detuvo y le dijo tajante “te aguantas o repruebas el año y a ver como te va con tu mamá” Y asi siguió el año escolar entre abusos, amenazas y vejaciones.

A principios del 6to año Gaby le planto cara y le dijo que no, el maestro mando a llamar a su mamá para decirle que estaba muy decepcionada de la niña, que no ponía de su parte, que siempre platicaba en clases, que no cumplía con los trabajos, que si llevaba promedio aprobatorio era por que el no la quería perjudicar y al llegar a su casa su mamá le da una tunda que no le dejo ganas de decir nada.

Y así llego la salida de clases, sus compañeros se comenzaron a retirar, quiso salirse entre “la bolita” pero el maestro la detuvo “te dije que te quedaras” ella se volvió a sentar para esperar que todo pasara rápido, pensaría como siempre en otras cosas, que su papá iba a regresar del "gabacho" e iría a una escuela linda, que estaba muy cerca la secundaria donde no tendría que volver a ver al profesor…  pero esta ocasión fue distinto,  aparte de tocarla y obligarla a tocarlo la puso contra la pared y sintió un dolor profundo, que le quemaba, mientras el le decía “ Es tu regalo de graduación, pa’ que te acuerdes de mi cuando dejes la primaria”

Cuando su madre la vio llegar con solo verle los ojos apagados comprendió todo, por que las malas notas, la falta de apetito, el insomnio…

Y ahí empezó un peregrinar de Ministerio Publico en Ministerio Publico por que no tenían tiempo de atenderlas y en ese camino Gaby y su mamá conocieron a Fernanda y a Hilda, más o menos de la misma edad de Gaby pero de otras primarias. Sus historias son muy parecidas, igual de dolorosas.

Estas tres familias ganaron un poquito de paz cuando se dicto el auto de formal prisión, pero se dice en las escuelas donde este hombre trabajaba que esta apoyado por funcionarios de la Procuraduría General de Justicia.

Yo me pregunto: ¿Habrá justicia?

lunes, 27 de junio de 2011

La mirada apagada, el abuso escondido.

Esta colaboración es muy valiosa para nosotros, por que es la primera voz que  nos dice "yo quiero hablar del tema" "yo tengo algo que contar" Ojala sea el ejemplo que nos traiga muchas otras voces y todos juntos hagamos tanto ruido que ya nunca mas se pueda esconder el abuso sexual infantil.


Muchas gracias por la confianza.

Llegaba a casa de mis abuelitos. Como de costumbre, encontraba ahí a mi tío, siempre tierno, pero taciturno. Con su mirada triste, pero sus palabras alentadoras, incansable, persistente, pero alcoholizado muchas ocasiones, tal como lo vi esa vez.  A pesar de, cuando miraba a mis abuelos y a él, mi mundo se llenaba, eran como mi casa, mi refugio. Sólo que ese refugio tenía sus cuarteaduras, unas muy profundas. 
Esa ocasión, al terminar de saludarlos, mi abuelita me dijo: platica con tu tío, dile que deje de tomar, él te quiere mucho y puede hacerte caso. Pensé: ¿qué le puedo decir yo, escuincla de 17 años? Me dirigí al cuarto donde estaba. Lo saludé y lo abracé. -¿Qué tienes tío?, pregunté. Comenzó a llorar, y yo junto con él. Le dije que no me gustaba verlo así, que él era un hombre muy inteligente, que sabía hacer muchísimas cosas y que era como mi papá, por eso  me dolía aún más verlo entre botellas de cerveza, tequila, etcétera. Le pedí que por favor dejara de tomar, le cuestioné que por qué y para qué lo hacía si después de beber hasta el cansancio siempre se sentía peor y algo más grave le podía pasar.
De pronto me interrumpió. Hoy que recuerdo sus palabras, vuelvo a llorar. ¿Cómo me pides que deje de tomar con lo que me pasó? Hija, lo que yo quisiera es morirme porque lo que tengo es una herida tan grande que no se puede curar. Nadie lo sabe, nadie sabe lo que me hizo ese maldito, ese infeliz que ahora está muerto pero que me jodió la vida. -¿De quién hablas, tío?, le pregunté. De un cabrón que era hijo sólo de tu abuelo, pero que vivió con nosotros mucho tiempo. Gracias a Dios tú no lo conociste. Continuó hablando, sin parar de llorar, callaba por algunos segundos y retomaba su historia.
Yo tenía como ocho años. Éramos muchos en la familia, por eso era fácil que tus abuelos nos dejaran encargados con los hijos más grandes. Pero uno de los mayores era “ese perro”. Él y yo nos íbamos con tu abuelo al negocio y cuando él salía, ese maldito comenzaba a abusar de mí. Me acuerdo de todo, hija. Lo hizo muchas veces y por más que me defendía, no podía hacer nada, me ganaba de tamaño y de fuerza. Y me amenazaba una y otra vez, haciéndome sentir culpable. Me gritaba que tu abuelo y tu abuela nunca me iban a creer porque él era el hijo consentido de mi papá. Ojalá ahora esté en el infierno, yo sé que así es, pero ¿yo cómo le hago con todo esto? ¿Cuántos años han pasado con este dolor? ¿Yo qué hago con esto?
El impacto que me causó su relato no me hizo desfallecer, sino llenarme de coraje y le di todas las palabras de alivio que encontré, le pregunté por qué no había dicho nada. Aún así, nadie espera encontrarse con un caso así de cercano. Un@ siempre piensa que lo malo está fuera, no en su familia. Y no es así. Le pedí que fuéramos a alguna terapia, que lo platicara con alguien más que pudiera ayudarlo mejor, pero todos sus años de macho protector nunca lo dejaron asimilar lo sucedido, menos pedir auxilio. Traté de ayudarlo como yo podía, como yo entendía: queriéndolo más, haciéndole saber que yo estaba ahí, que podía confiar en mí y que si él quería que yo no contara nada, no lo haría. Días después dejó de tomar, aunque no definitivamente. Acaso dos veces más accedió a platicar del tema, sin lograr convencerlo de hacer algo más.
Después de que mis abuelitos fallecieron,  me atreví a platicar esto con mi madre y con una de mis tías, quienes reconocieron que esa bestia que vivió con ell@s había intentado hacer algo parecido con una de ellas. La cultura de la familia: el silencio, la ignorancia, la falta de comunicación, la sumisión que antes era tan común y tal vez también la falta de amor, de atención, les impidieron levantar la voz y confrontar el tema, aún con los años que ya habían transcurrido.
Hoy mi tío ya no está con nosotros. En uno de sus arranques de alcoholismo y depresión, decidió dejarnos. ¿Cómo saber si prefirió irse que seguir atormentándose con lo mismo? Me pregunto ahora: ¿con esa grieta tan profunda, con esa forma tan obstinada de ser y con ese terrible vicio, cómo darle más ánimos, cómo juzgarlo por haberse quitado la vida si había tanto sufrimiento en él? Sé que la voluntad de hacer o dejar de hacer algo por sí mismo era suya, aunque sigo preguntándome si pude haber hecho algo más, y sé que sí, por eso es que me obsesiona el tema del abuso infantil, por eso es que nunca lo olvido, por eso es que quiero que tod@s recordemos siempre lo importante que es cuidar y comunicarse con l@s niñ@s… sé bien que nadie espera encontrarlo en su familia, pero estoy segura de que much@s tenemos una historia que contar.   

@Mamelowsky

miércoles, 8 de junio de 2011

La consentida.

Quieres el celular con cámara ¿no? Entonces quédate calladita, por que de todos modos nadie le va a creer a una escuincla tan fea como tú y además piensa en la madriza que te va a poner tu mamá cuando si se entera que me andas seduciendo. Eso era lo que decía su papá mientras se vestía con prisa para irse a trabajar.

"Ale" una niña de 2do grado de secundaria y apenas 14 años comenzó a levantarse de la cama tratando de contener el llanto, ¡como odiaba a su padre cuando se colaba a su cuarto y empezaba a tocarla, como le provocaba asco su aliento mientras le decía “que rica estas hijita” “por eso eres mi consentida” “ándale pendeja, aprende a ser mujer y muévete”.
Pero no había tiempo para llorar estaba por llegar su abuela a ayudarle a cuidar a sus hermanos y no le gustaba encontrarla acostada “Últimamente estas muy rara hijita” solía decirle su abuela mientras calentaba la comida para ella y sus hermanos “¿Pues que te pasa?”
Ya no sabia que contestar, no se puede tener dolor de cabeza cada día, ni estar preocupada por las tareas al grado de no querer comer,  así que contestaba :  Nada, nada abue, son ideas tuyas… que me va a pasar a mi.  Se levantaba de la mesa y se refugiaba en su cuarto pensando como salir de esa pesadilla,  nadie le creería decía su papá, ella era una niña y a las niñas nadie las escucha,  ¿y si se  largaba de la casa?  ¿A donde iría?  Los días pasaban y nada cambiaba en casa tendría que esperar a ser mayor.
Pero para alguien observador como la abuela,   conocedora de los suyos, las cosas no estaban  claras,   anidaba en su corazón temor por sus nietos, sobretodo por  Ale, que estaba tan cambiada,  tan triste los últimos tiempos.
Armándose de paciencia espero el momento oportuno para hablar a solas con ella,  hablo y hablo,  pregunto y pregunto hasta que  aquel dique de temor  de la pequeña se derrumbo y  entre lagrimas y miedo de que no le creyera su abuela, le conto lo que ocurría.
Nada importaron entonces las amenazas del padre,  simplemente no podía callar mas el abuso al que era sometida, mientras su madre era quien tenia que salir a trabajar y ella se quedaba con  su papa en casa,  Ale le conto todo, primero a su abuela y después  en la delegación donde su abuela la llevo para levantar el acta.

Ver nota aqui.