lunes, 25 de julio de 2011

Vannesa

--Te dije que no anduvieras de cabrona, pero ah como eres terca y además haces tu pinche escandalito, ya deja de hacer dramas y vente para la casa.

Esas son las palabras de Rosa, mamá de Vannesa cuando le pide que regrese  por que la gente la ve feo en la calle.

Vannessa no quiere regresar a su casa, ya no quiere tener miedo, no quiere sentir el aliento de su padrastro tomandola por sorpresa en las madrugadas ó cuando su mamá no esta en casa, Vannesa ya no quiere que le digan mentirosa, no quiere que sus tias le digan que es una cualquiera, ya no quiere que Santos se burle de ella.

Ella es una sobreviviente, conoce demasiado bien para sus  el miedo,  el sentirse sucia, el creer que es culpable por andar en por la casa “sin pudor”, “provocando” a, las noches de insomnio sintiéndose enferma y asustada y también conoce de humillaciones, sabe de sentirse sola, que todo su mundo le de la espalda.
Su mamá tomo una decisión y fue a favor de su violador, su pareja sentimental, jura que el no fue, aunque tampoco se explica por que la abandono.

Vannesa  vive en una casa hogar donde le tendieron la mano, pero Vannesa tiene una gran responsabilidad, tiene un hijo producto de la violación de su padrastro, un bebe de meses que dio a luz en baño de su antigua casa, Vannesa ya vive sola, ya es madre y solo tiene  quince años.


lunes, 18 de julio de 2011

¿Amnesia infantil?

11 denuncias presentadas, hay quien dice que fueron mas de 30 los afectados, Que si eran niñas o niños, y que si la política tiene que ver con estos vericuetos.
Escucho las noticias por la tele y un sinfín de preguntas se vienen a mi mente.
Mis pequeñas estuvieron en manos de estas personas, era el kínder que me quedaba cerca de casa, siempre pensé que era seguro, una de ellas ya esta en primaria y la otra este año se “graduaba” del kínder, nunca me han dicho nada raro ¿será que es mentira todo lo que los periódicos publican?
Las mando llamar de su cuarto y ahí en la sala empiezo a hacerles preguntas, no es algo que les agrade, se les nota en su carita que prefieren no hablar del asunto así que lo tomo con calma y empiezo por Erika, la más pequeña:
Dime cariño ¿Conocías a ese conserje que dicen en la tele? ¿Alguna vez te ha molestado?
- Si mama, es el de la escuela, a veces me da dulces y se pone a platicar conmigo, dice que lo mejor del mundo somos los niños …..
¿Y tu Paty?, continuo después de todo el señor tenia mucho tiempo trabajando ahí, me contesta solo que no, sin dar mas explicación y es entonces que realmente me doy cuenta que algo grave esta pasando con mis hijas, se voltean a ver una a la otra, como diciéndose cállate y no digas mas.
Mi cabeza da vueltas pensando que hacer, a donde poder ir, es claro que las niñas saben mas de lo que me quieren decir, ¿pero como hacer que hablen sin influir en su relato? Finalmente hablo con la familia y tomamos la decisión de ir a la fiscalía donde están llevando el caso de este infeliz, ellos sabrán que hacer.
Una Señorita, la psicóloga supongo yo, nos atiende finalmente y la pasa a un privado para hablar con cada una, cuando salen de ahí es claro que finalmente dijeron lo que sabían, mis hijas…. Me llaman aparte para confirmar mis sospechas, lo dicho por mis hijas lo callo por pudor, porque me horroriza pensar en todo lo que pasaron y tuvieron que callar Lamento decirlo, pero mis hijas también fueron afectadas por este monstruo, las amenazas por la vida de sus papitos era lo que las hacia callar, que carga tan pesada sobre sus pequeños hombros.
Ya hace algunas semanas de esto, sigo escuchando comentarios sobre despensas y unos miserables pesos que alguien dijo que nos daban a los padres afectados. Hasta donde yo se, los padres que decidimos actuar estamos sufragando los costes de nuestro bolsillo. Seguramente quien habla así, no tiene ni la menor idea del sufrimiento y las heridas tan profundas que deja un abuso de esta magnitud, estas no se curan con un plato de frijoles y una charla de café.
Hoy como madre estoy al pendiente que nunca mas, mis hijas padezcan esta amnesia por amenazas, que sepan que su voz siempre será escuchada.


http://www.lapoliciaca.com/nota-roja/directora-de-kinder-encubre-a-violador/

lunes, 11 de julio de 2011

La graduacion de sexto año.


-¡El resumen esta  mal hecho! Quiero que te quedes a la salida para que tú y yo revisemos tu desempeño.

Gaby tiembla con esas palabras, el estomago se le revuelve y a pesar del calor de Los Cabos empieza a temblar por que ella sabe que no van a revisar sus trabajos, que no  “Profe” no le va a explicar las fracciones que tanto se le dificultan. Se le llenan los ojitos de lagrimas por que ya sabe que va a suceder.

Como no va a saberlo si todo empezó desde 5to. primero le ayudaba con los trabajos, un día mientras revisaban unas fracciones el metió la mano por debajo de su falda, ella brinco pero el la detuvo y le dijo tajante “te aguantas o repruebas el año y a ver como te va con tu mamá” Y asi siguió el año escolar entre abusos, amenazas y vejaciones.

A principios del 6to año Gaby le planto cara y le dijo que no, el maestro mando a llamar a su mamá para decirle que estaba muy decepcionada de la niña, que no ponía de su parte, que siempre platicaba en clases, que no cumplía con los trabajos, que si llevaba promedio aprobatorio era por que el no la quería perjudicar y al llegar a su casa su mamá le da una tunda que no le dejo ganas de decir nada.

Y así llego la salida de clases, sus compañeros se comenzaron a retirar, quiso salirse entre “la bolita” pero el maestro la detuvo “te dije que te quedaras” ella se volvió a sentar para esperar que todo pasara rápido, pensaría como siempre en otras cosas, que su papá iba a regresar del "gabacho" e iría a una escuela linda, que estaba muy cerca la secundaria donde no tendría que volver a ver al profesor…  pero esta ocasión fue distinto,  aparte de tocarla y obligarla a tocarlo la puso contra la pared y sintió un dolor profundo, que le quemaba, mientras el le decía “ Es tu regalo de graduación, pa’ que te acuerdes de mi cuando dejes la primaria”

Cuando su madre la vio llegar con solo verle los ojos apagados comprendió todo, por que las malas notas, la falta de apetito, el insomnio…

Y ahí empezó un peregrinar de Ministerio Publico en Ministerio Publico por que no tenían tiempo de atenderlas y en ese camino Gaby y su mamá conocieron a Fernanda y a Hilda, más o menos de la misma edad de Gaby pero de otras primarias. Sus historias son muy parecidas, igual de dolorosas.

Estas tres familias ganaron un poquito de paz cuando se dicto el auto de formal prisión, pero se dice en las escuelas donde este hombre trabajaba que esta apoyado por funcionarios de la Procuraduría General de Justicia.

Yo me pregunto: ¿Habrá justicia?

lunes, 4 de julio de 2011

"La dichosa faldita"




Mis 15 años, cuando se supone que debería estar ilusionada con la fiesta, los chambelanes, el baile; en cambio tengo que estar convenciendo a este Señor que yo no soy mala ni ando provocando a los hombres.


¿Como es que me trata así? si lo que yo busco es que me ayuden porque ya no aguanto mas - se pregunta Sandra, la joven de apenas 14 años

Desde que llegue a presentar la denuncia para que ese infeliz me dejara de abusar, el Señor que dice que es el Ministerio Publico y que me tiene que tomar mi declaración, solo me mira y me dice que si estoy segura porque no me cree. que como es posible que si ya tengo 14 años haya abusado de mi tantas veces, que segurito a mi me gustaba y se lo permitia, que a lo mejor nos enojamos y por eso lo vengo a acusar.


Ahora se me queda viendo no se porque, quisiera que algun adulto que sepa me explice, dice que si así visto siempre, le digo que si y psss ¿como quiere que vista? traigo una blusa y mi falda normal, como todas las chavas de mi edad. Solo mueve su cabeza como si fuera un crimen y dice que por esas faldas que usamos, nos pasa lo que nos pasa, porque nomas andamos provocando a los hombres y luego claro!!! ahi vamos de chillonas a quejarnos.......

Pero de lo que yo le digo no ha puesto nada, ni siquiera me a preguntado como e llama Flavio y cuantas veces abuso de mi, o si lo van a ir a buscar para que ya no se meta a mi cuarto ni a mi cama ¿Que no puede entender que me lastima y me causa asco?

Debe haber alguien más a quien le pueda decir, alguien que le diga a este Señor que su trabajo es cuidarme, no regañarme por usar falda o pantalon o lo que sea que tenga para vestirme ....


¿Quizá si voy a eso de Los Derechos Humanos me escuchen ahí? ¿Habra alguien que de verdad me pueda ayudar para terminar con esta pesadilla?






















lunes, 27 de junio de 2011

La mirada apagada, el abuso escondido.

Esta colaboración es muy valiosa para nosotros, por que es la primera voz que  nos dice "yo quiero hablar del tema" "yo tengo algo que contar" Ojala sea el ejemplo que nos traiga muchas otras voces y todos juntos hagamos tanto ruido que ya nunca mas se pueda esconder el abuso sexual infantil.


Muchas gracias por la confianza.

Llegaba a casa de mis abuelitos. Como de costumbre, encontraba ahí a mi tío, siempre tierno, pero taciturno. Con su mirada triste, pero sus palabras alentadoras, incansable, persistente, pero alcoholizado muchas ocasiones, tal como lo vi esa vez.  A pesar de, cuando miraba a mis abuelos y a él, mi mundo se llenaba, eran como mi casa, mi refugio. Sólo que ese refugio tenía sus cuarteaduras, unas muy profundas. 
Esa ocasión, al terminar de saludarlos, mi abuelita me dijo: platica con tu tío, dile que deje de tomar, él te quiere mucho y puede hacerte caso. Pensé: ¿qué le puedo decir yo, escuincla de 17 años? Me dirigí al cuarto donde estaba. Lo saludé y lo abracé. -¿Qué tienes tío?, pregunté. Comenzó a llorar, y yo junto con él. Le dije que no me gustaba verlo así, que él era un hombre muy inteligente, que sabía hacer muchísimas cosas y que era como mi papá, por eso  me dolía aún más verlo entre botellas de cerveza, tequila, etcétera. Le pedí que por favor dejara de tomar, le cuestioné que por qué y para qué lo hacía si después de beber hasta el cansancio siempre se sentía peor y algo más grave le podía pasar.
De pronto me interrumpió. Hoy que recuerdo sus palabras, vuelvo a llorar. ¿Cómo me pides que deje de tomar con lo que me pasó? Hija, lo que yo quisiera es morirme porque lo que tengo es una herida tan grande que no se puede curar. Nadie lo sabe, nadie sabe lo que me hizo ese maldito, ese infeliz que ahora está muerto pero que me jodió la vida. -¿De quién hablas, tío?, le pregunté. De un cabrón que era hijo sólo de tu abuelo, pero que vivió con nosotros mucho tiempo. Gracias a Dios tú no lo conociste. Continuó hablando, sin parar de llorar, callaba por algunos segundos y retomaba su historia.
Yo tenía como ocho años. Éramos muchos en la familia, por eso era fácil que tus abuelos nos dejaran encargados con los hijos más grandes. Pero uno de los mayores era “ese perro”. Él y yo nos íbamos con tu abuelo al negocio y cuando él salía, ese maldito comenzaba a abusar de mí. Me acuerdo de todo, hija. Lo hizo muchas veces y por más que me defendía, no podía hacer nada, me ganaba de tamaño y de fuerza. Y me amenazaba una y otra vez, haciéndome sentir culpable. Me gritaba que tu abuelo y tu abuela nunca me iban a creer porque él era el hijo consentido de mi papá. Ojalá ahora esté en el infierno, yo sé que así es, pero ¿yo cómo le hago con todo esto? ¿Cuántos años han pasado con este dolor? ¿Yo qué hago con esto?
El impacto que me causó su relato no me hizo desfallecer, sino llenarme de coraje y le di todas las palabras de alivio que encontré, le pregunté por qué no había dicho nada. Aún así, nadie espera encontrarse con un caso así de cercano. Un@ siempre piensa que lo malo está fuera, no en su familia. Y no es así. Le pedí que fuéramos a alguna terapia, que lo platicara con alguien más que pudiera ayudarlo mejor, pero todos sus años de macho protector nunca lo dejaron asimilar lo sucedido, menos pedir auxilio. Traté de ayudarlo como yo podía, como yo entendía: queriéndolo más, haciéndole saber que yo estaba ahí, que podía confiar en mí y que si él quería que yo no contara nada, no lo haría. Días después dejó de tomar, aunque no definitivamente. Acaso dos veces más accedió a platicar del tema, sin lograr convencerlo de hacer algo más.
Después de que mis abuelitos fallecieron,  me atreví a platicar esto con mi madre y con una de mis tías, quienes reconocieron que esa bestia que vivió con ell@s había intentado hacer algo parecido con una de ellas. La cultura de la familia: el silencio, la ignorancia, la falta de comunicación, la sumisión que antes era tan común y tal vez también la falta de amor, de atención, les impidieron levantar la voz y confrontar el tema, aún con los años que ya habían transcurrido.
Hoy mi tío ya no está con nosotros. En uno de sus arranques de alcoholismo y depresión, decidió dejarnos. ¿Cómo saber si prefirió irse que seguir atormentándose con lo mismo? Me pregunto ahora: ¿con esa grieta tan profunda, con esa forma tan obstinada de ser y con ese terrible vicio, cómo darle más ánimos, cómo juzgarlo por haberse quitado la vida si había tanto sufrimiento en él? Sé que la voluntad de hacer o dejar de hacer algo por sí mismo era suya, aunque sigo preguntándome si pude haber hecho algo más, y sé que sí, por eso es que me obsesiona el tema del abuso infantil, por eso es que nunca lo olvido, por eso es que quiero que tod@s recordemos siempre lo importante que es cuidar y comunicarse con l@s niñ@s… sé bien que nadie espera encontrarlo en su familia, pero estoy segura de que much@s tenemos una historia que contar.   

@Mamelowsky

martes, 21 de junio de 2011

101 años


-¡101 años! Me están vacilando. Dijo Romero al abogado de oficio cuando el juez le dicto sentencia. Además ¿Cómo saben que fui yo? ¿Yo nunca he visto a estas chamacas? Bueno… a unas si, pero son bien putas, siempre me andaban zanqueando, me invitaron a su fiesta y ahora dicen que las viole, por eso me cambie de casa ¡carajo! Por que allá en Ecatepec también las pinches chamacas lo buscan a uno y uno pues es hombre.

Del otro lado de la rejilla de prácticas con lagrimas en las ojos varias mujeres y niñas “celebran” la sentencia.
Estela es vecina de Ecatepec, ella curso los últimos tres años de la primaria con pánico, era tanto su miedo que a veces caminaba mas de 3 Kms. rodeando la colonia al salir de la escuela para no encontrarse con el hombre que la arrinconaba y se acariciaba el pene enfrente de ella, temía que si le decía a su mamá el las matara por que se lo dijo tantas veces. Así que aguanto calladita todas las veces que su madre la regaño por llegar tarde de la escuela por “andar de vaga”.  Ella no dice mucho por no ver sufrir mas a su mamá que ha estado “a la vuelta y vuelta” con este asunto, pero sigue con la misma pesadilla: Al dar vuelta a la esquina de su casa lo encuentra, ella corre y grita pero nadie la escucha al final el siempre la alcanza y la obliga a tocarlo.

Entre este grupo esta Daniela de 15 años quien tenía 11 el día que su mamá la mando por el pan y después de muchas horas la encontraron en un baldío con  la ropa hecha jirones y las piernas cubiertas de sangre, han pasado ya 4 años desde el ataque y todavía y a pesar de la ayuda sicológica sigue teniéndole pánico a las calles, a la obscuridad, no tiene amigos y esta cursando la secundaria abierta por que no quiere salir de su casa. Gracias a la denuncia de sus papás atraparon a este maldito.

Rosita  también es vecina de Ecatepec, pero ella no esta presente, ni siquiera sabe que ya esta sentenciado, sus padres al enterarse, simplemente no quisieron saber nada al respecto,  con que dinero (pensaron) vamos a pagar un abogado  y al final para que, si de todos modos ya su hija estaba deshonrada y  así  no valía mas para nadie,  lo mejor que podían hacer era mandarla con su comadre allá al pueblo y olvidarse del asunto, quizá allá pudiera agarrar un marido que no se enterara de lo ocurrido, por mas que Rosita lloro y suplico que quería terminar su secundaria, la decisión de su padre estaba tomada.

Y ellas  fueron las  “afortunadas”, las que vieron como en esta ocasión la ley les hacia justicia.
En el juzgado 60 se presentaron 12 victimas…  pero en realidad nadie sabe cuantas fueron, cuantas siguen viviendo con el secreto, a cuantas no les creyeron, cuantas aun sabiendo que estaba arrestado, por miedo o ignorancia no quisieron ir a rendir testimonio.

Según el Instituto Mexicano de la Juventud cada 15 minutos una mujer es agredida. De estas, ¿cuantas denuncias se presentan?, ¿cuantos culpables hay tras las rejas?  

Sigamos la pista de estas notas perdidas,  hasta que el abuso infantil  sea importante a los ojos de todos.

lunes, 13 de junio de 2011

Secretos que duelen

Son las 6 de la tarde y como la calle esta más fresca que la casa decidimos prepararnos un café y tomarlo en una de las bancas contiguas al parque.
- ¿Te acuerdas cuando me caí aquí de la bicicleta? Que buen porrazo me puse.
- Si, mi mamá te curo los raspones de la rodilla.
- Si, todavía tengo la cicatriz.
Y así la platica giraba sobre nuestra infancia, nuestras responsabilidades, nuestros juegos, nuestra libertad y de cómo todo esto se ha visto modificado por el paso del tiempo, por que los papás trabajan si es que están los dos criando a los hijos…
Mientras platicamos observamos a la gente que nos rodea, la mayoría nos resultan familiares por que son vecinos, niños jugando coches, niñas saltando la cuerda, dos muchachas de servicio coqueteando con el jardinero y una adolescente tecleando el celular con tantas ganas que solo puede tratarse de “mensajear” al novio.
Entre este grupo un poco mas lejos hay un hombre de traje que mira fijamente al grupo de las niñas.
-¿Sera uno de los padres? Pregunto.
-No, es Braulio, el hermano de la Señora del 23, cuida a su sobrina mientras su mamá trabaja, el es abogado.
En ese momento una de las trabajadoras domesticas lo ve, toma a una de las niñas y se la lleva es claro que aunque la pequeña lo llama "Tío Braulio" no quiere ir con el, por que se esconde atrás del uniforme de su nana.
- Mira, se levanta y le ofrece una muñeca pero ella no la toma.
- Yo he visto que a Carlita no le gusta irse con el, pero cuando se lo comente a su mamá, prácticamente me dijo que a mi no me interesaba, que el era quien le ayudaba con la niña y era como un padre para ella.
Evidentemente la nana no nota el temor de la niña, por que la entrega al tío y pide permiso para irse a su casa ya que mas tarde las combis van muy llenas. El le dice con una enorme y seductora sonrisa que se retire y saca un billete de su cartera, la mirada de la niña que hace solo unos minutos era brillante y juguetona se torna vacía cuando de la mano de el camina hacia al auto.
Con el tiempo supimos que el tío Braulio había abusado de Carla y al saberse sorprendido jamás volvió a la casa de su hermana, se quedo con su mujer quien jura y perjura que su Braulio es inocente, que como a sus hijas no les pasa nada, que lo que ella cree es que como Carlita creció sin papá es una coqueta que le gusta andar abrazando a todo el mundo.
Historias como esta, y muchas mas que se pierden entre campañas electorales, discursos sobre economía, y guerras en África, son historias que nos parten el corazón, nos llenan de indignación, que parece que nadie es capaz de poner freno, son las que nos impulsaron a hacer este blog. Un granito de arena para informar, un mensaje de solidaridad, una vista desde los ojos de un pequeño o pequeña cuyo único error fue confiar en quien no debía.
Como madres de familia, como mujeres, como seres humanos debemos dejar de callar y decir a todo el que quiera escuchar, ¡ya basta! Escuchemos de una vez esos Secretos que Duelen.